Hansi, the girl who loved the swastika. Puro delirio cristiano-nazi de la editorial que publicaba los famosos tratados de Jack Chick. Hansi es una buena chica nazi hasta que escapa a los Estados Unidos y se vuelve una cristiana born again. Diversión para toda la familia y para todos los fascistas.
"Pero escuchame, porque todo el mundo dice: “Ah, el plano secuencia de la cancha de Huracán”. ¡Parece un jueguito electrónico! (…) La gracia es que sea efectivamente un plano que se hizo sin cortes. Si él mismo dice que lo hicieron con el software de El Señor de Los Anillos. La primera película que se hizo famosa por publicitar un software."
28.
Idea para un reality: Top Writer.
Una compañía junta a 12 o 15 escritores seleccionados de un casting previo. En el reality, se enfrentaran a desafíos que probaran su mettier de animal de las letras (hay dos tipos de pruebas, las rápidas y las de eliminación. En las rápidas les piden, por ejemplo, que compongan un soneto o escriban una crónica rápida de un hecho policial en poco tiempo (una hora, 30 minutos, etc.). Quién gana tiene inmunidad a la eliminación. En la prueba de eliminación tienen más tiempo y es más complejo: modernizar una crítica de rock, escribir una obra de teatro existencialista, robar una cierta cantidad de libros de una librería, copiar el estilo de un escritor particular).
El reality, obviamente, está poblado de una serie de estereotipos: el escritor publicitario que se quiere probar a sí mismo, el “ghost writer” que quiere demostrar que detrás de tanta biografía de la gente famosa hay un talento oculto injustamente ignorado, el viejo que se pasó la vida laburando de otra cosa pero ahora quiere mostrar su arte, el joven escritor que seguro es más literario que los otros competidores pero está en el programa como una broma (alguien de McSweeney’s, seguro), el periodista cuya gracia es la velocidad y habilidad para la prosa, el poeta romántico, el guionista de comics (también puede ser un guionista de cine, de acuerdo a la temporada), la filósofa que está acostumbrada a los papers académicos, la escritora feminista.
El jurado está compuesto de un editor del New Yorker, un escritor consagrado (podría ser Paul Auster o Martin Amis, a quienes les encanta la notoriedad), un anfitrión lindo aficionado a la literatura (¿Johnny Depp?, ¿Sean Penn?, esos tipos deben cobrar caro, quizás alguien que ya esté de vuelta) y jueces invitados rotatorios (editores famosos, escritores, dueños de grandes librerías, bloggers famosos, etc.) Durante diversos rounds se enfrentan y comprueban su aptitud para desenvolverse en distintos campos de la escritura. El ganador seguramente es un tipo muy profesional, nada vanguardista, que sabe camuflarse bien para los distintos desafíos. Quizás es el “ghost writer”. A la final llegan, además, el escritor contemporáneo irónico, la filósofa y el guionista de cine.
Lewis: One thing in sf that weighs against us very heavily is the horrible shadow of comics.
Aldiss: I don’t know about that. Titbits Romantic Library doesn’t really weigh against the serious writer.
Lewis: That’s a very fair analogy. All the novelettes didn’t kill the ordinary legitimate novel of courtship and love.
Aldiss: There might have been a time when sf and comics were weighed together and found wanting, but that at least we’ve got past.
Amis: I see the comic books that my sons read, and you have there a terribly vulgar reworking of some of the themes that sf goes in for.
Lewis: Quite harmless, mind you. This chatter about the moral danger of the comics is absolute nonsense. The real objection is against the appalling draughtsmanship. Yet you’ll find the same boy who reads them also reads Shakespeare or Spenser. Children are so terribly catholic. That’s my experience with my stepchildren.
Aldiss: This is an English habit, to categorise: that if you read Shakespeare you can’t read comics, that if you read sf you can’t be serious.
(Discusión entre Brian Aldiss, Kingsley Amis y CS Lewis en 1964. Leída aquí.)
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